- ¿Para qué eliges no moverte de esa situación que te limita?
- ¿Qué creencias estás sosteniendo que hoy cierran tus posibilidades?
- ¿Para qué alimentar estados de ánimo que no suman a tu bienestar?
TE DESEO QUE VIVAS UNA FELIZ NAVIDAD
TE DESEO QUE VIVAS UNA FELIZ NAVIDAD
Salir del
antropocentrismo despótico:
una invitación
ética para nuestro tiempo
En un mundo marcado por la
crisis ambiental y la pérdida de valores, recuperar una mirada ética sobre
nuestra relación con el planeta es más urgente que nunca. Los valores
personales, sociales y ambientales no solo orientan nuestras decisiones:
también sostienen la convivencia, fortalecen a las comunidades y crean las
condiciones para un futuro más justo y equilibrado.
La perspectiva de la ecología
integral, inspirada en la Encíclica Laudato Si’, nos ayuda a
comprender esta interdependencia. El Papa Francisco propone nueve claves que
atraviesan este enfoque: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad
del planeta, la certeza de que todo está conectado, la crítica a la tecnocracia
y a los modelos de poder basados en la tecnología, la necesidad de repensar la
economía y el sentido del progreso, el valor intrínseco de cada criatura, el
auténtico sentido humano de la ecología, la urgencia de promover debates
sinceros y participativos, la responsabilidad ética y política, tanto global
como local, la superación de la cultura del descarte mediante nuevos estilos de
vida.
En ese marco, invita a dejar
atrás el antropocentrismo despótico, esa visión que coloca al ser
humano como dueño absoluto de la creación y que legitima prácticas de
explotación sin límites. Superarlo implica reconocer el valor propio de cada
criatura y asumir nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común.
Desde la ecología integral
—ambiental, social y económica— los valores se convierten en criterios que nos
ayudan a preferir y elegir comportamientos que favorecen el bien común,
la sostenibilidad y la plenitud humana.
Adoptar este paradigma
significa elegir valores que promuevan el bien común, la
sostenibilidad y la plenitud humana. No es una propuesta ideológica ni
religiosa: es una apuesta por un sentido común más humano, más consciente y
solidario.
Construir un futuro sostenible comienza por revisar nuestras creencias, nuestras prioridades y nuestras decisiones diarias.
No hay verdadero amor sin empatía
La palabra compartida regula las emociones, disminuye el
cortisol, fortalece la empatía y permite que nuestras ideas, creencias y
emociones entren en movimiento. No es magia: es neurobiología en acción. Y lo
más hermoso es que no hace falta que la otra persona tenga las respuestas. Sólo
necesita estar, mirar y escuchar, ya que el verdadero poder de una conversación
está en lo que se construye entre quienes se atreven a abrirse.
Así sucede cuando conversamos con amor: el cerebro se aclara, el corazón descansa… y la vida, sin darte cuenta, empieza a cambiar, nos volvimos empáticos. La empatía es la llave de la puerta que nos abre al verdadero amor, y este siempre es fruto de aquella.
Cuando liderar no es tener todas las respuestas, sino hacerse las preguntas correctas
Los líderes que inspiran, los
empresarios que crecen con su gente (y no a pesar de ella), no son los que
niegan los problemas ni los que buscan culpables afuera. Son los que, frente a
una dificultad, se atreven a:
Ø Sentir y
aceptar lo que les pasa
Ø Identificar
las posibles causas
Ø Nombrar con
claridad lo que sucede
Ø Contextualizar
el problema sin aislarlo del sistema
Ø Y, si hace falta, pedir ayuda para avanzar
Estos pasos no se pueden dar desde
el ego o el papel de víctima. Requieren humildad, visión sistémica y coraje
emocional.
Frases como “nadie sabe hacer
bien las cosas” o “todo lo tengo que hacer yo” pueden sonar a
desahogo, pero también revelan una trampa: la de quedarse esperando que otros
construyan el contexto ideal para que uno finalmente “pueda” hacer lo que vino
a hacer. Ese contexto perfecto no existe. Existe este mundo, el real, el que
cocreamos cada día con decisiones conscientes o no.
Los empresarios que crecen en
profundidad —no solo en rentabilidad— saben que los síntomas visibles (rotación
de personal, baja productividad, conflictos internos) son señales de algo más
profundo. Aceptar, contextualizar y mirar el sistema completo es el inicio
de cualquier transformación genuina.
Porque al final del día, cada
persona es también su historia, su entorno, su red de relaciones. Y ninguna
empresa crece si quienes la integran deben dejar “afuera” lo que les pasa
adentro.
Como Coach Organizacional y Consultor,
acompaño a líderes que quieren crecer de verdad, con visión integral,
conciencia social y vínculos sanos. Porque el desarrollo sostenible también
empieza por casa: en el liderazgo consciente y sostenible.
🔹 ¿Sentís que hay algo que tu
empresa te está queriendo mostrar y aún no lográs identificar?
🔹 ¿Querés
trabajar en un liderazgo más humano, sistémico y transformador?
Por qué no lo supe antes...
El Coaching Ejecutivo
es un proceso de acompañamiento individual destinado a líderes, directivos y
ejecutivos dentro de una organización. Su objetivo principal es potenciar el
desempeño, el liderazgo y la toma de decisiones estratégicas de quienes ocupan
posiciones clave. A través de conversaciones uno a uno, el Coach ayuda al
Cliente a identificar y superar desafíos relacionados con su rol, tales como la
gestión del talento, la comunicación efectiva, el desarrollo del liderazgo y la
resolución de conflictos. El Coaching Ejecutivo se enfoca en la evolución
personal del ejecutivo dentro del contexto empresarial, permitiéndole
desarrollar competencias que impacten positivamente en su equipo y en la
organización en su conjunto.
Por otro lado, el Coaching Organizacional se orienta al desarrollo de la empresa como un sistema integrado. Se enfoca en la mejora de procesos, la alineación estratégica, la construcción de equipos de alto rendimiento y la transformación de la cultura organizacional. A diferencia del Coaching Ejecutivo, que trabaja individualmente con líderes, el Coaching Organizacional interviene en la estructura y dinámica grupal, facilitando la cooperación, la innovación y la optimización de recursos dentro de la empresa. A través de metodologías participativas, se busca fortalecer la cohesión entre las áreas, mejorar la comunicación interna y lograr que los colaboradores se involucren activamente en la consecución de los objetivos estratégicos de la organización.
La implementación del Coaching Ejecutivo y Organizacional en una empresa fortalece el liderazgo y la gestión del talento, e impacta directamente en la productividad y la rentabilidad del negocio. Al invertir en estos procesos, los empresarios pueden generar cambios estructurales que optimicen el desempeño de sus equipos, fomenten una cultura de trabajo colaborativa y promuevan la innovación.
Aplicar el Coaching como
herramienta de desarrollo organizacional es una decisión estratégica que
permite a las empresas adaptarse a los desafíos del entorno actual y alcanzar
niveles más altos de competitividad y sostenibilidad.
Y ahora que lo sabes, contáctame
"Salí de ahí, Maravilla"
A
veces nos quedamos atrapados en pensamientos y emociones que solo alimentan la
inacción y el malestar. Caemos en un loop que nos paraliza. Y ahí es cuando
necesitamos escuchar un buen Salí de ahí, Maravilla.
Esta
frase se hizo famosa en 2012 cuando el relator Walter Nelson, en la pelea entre
Sergio "Maravilla" Martínez y Julio César Chávez Jr, la exclamó luego
de la caída de Martínez en el ring, y éste en lugar de rendirse o escapar,
eligió seguir peleando. Desde entonces, la expresión simboliza coraje y
determinación frente a la adversidad.
El
verdadero acto de valentía no siempre depende de la fuerza física, sino de una estrategia
mental y una voluntad inquebrantable. Se trata de reconocer ese loop
en el que estamos atrapados emocionalmente, decidir salir de él y
proyectarnos hacia un estado de mayor crecimiento, aprendizaje y bienestar. Esto
no es solo por nosotros, sino también por quienes nos rodean y construyen con
nosotros el ambiente (ecosistema de relaciones) en el que vivimos.
En tu vida, ¿qué desafío te pide hoy un acto de valentía? ¿Qué miedo podrías enfrentar si confiaras más en tu propia fuerza? ¿En qué crisis vas a creer en vos mismo?
En
el mundo de las empresas
y en las empresas del mundo, también hay formas de ser que frenan el
crecimiento. Para avanzar, es clave hacer un buen diagnóstico, ver con claridad
la realidad y tomar decisiones estratégicas.
¿Qué aspectos de la cultura organizacional los mantienen estancados? ¿Qué tipo de liderazgo elegirán para transformarse?
Salí de ahí, Maravilla… te espero en el éxito
Nada de eso sería posible sin cambiar mis creencias poniéndolas en clave de “abrir posibilidades”, y convertirlas en llaves de puertas que me den acceso a lo nuevo, y consolidarlas en las acciones que me acercan a los resultados deseados.
El Coaching Ontológico Profesional nos da esa maravillosa perspectiva y, mediante las Conversaciones de Coaching, podemos poner en palabras nuestras creencias limitantes, cuestionarlas hasta desarmar sus falsos argumentos, identificar nuestras emociones y decodificar los mensajes de la realidad que nos traen para disponernos a accionar de manera funcional a nuestro bienestar, y gestionar nuestra corporalidad y energía para recrearnos en el lenguajear”.
Así, a partir de las palabras que expresan nuestro modo de ser y hacer, caminamos hacia ese mundo posible en el que habitan nuestros mejores deseos.
Lic. Adrián Cervera
Coach Ontológico Profesional y MBA
Vamos por más ventas por el mejor
Sí, leíste bien, es más ventas por el mejor, aunque sean por menor y/o por mayor. Dicha expresión, gramaticalmente no suena bien al oído o, al menos su uso no es común y, por no escucharla no reparamos en su sentido más profundo. Al ir por él, reflexionamos sobre el porqué de una de las mayores dificultades que tenemos en el contexto de nuestras relaciones comerciales, es decir en aquellas conversaciones que necesariamente debemos tener durante una venta, para lograr un intercambio económico que nos resulte favorable, y alcanzar la ganancia deseada.
No sé vender, me cuesta, no me gusta, no quiero hacerlo, nunca lo hice,
me da vergüenza, son
algunas de las formas más comunes para expresar las limitaciones, de suyo
invalidantes, para hacer lo que no podemos dejar de hacer en todas las
relaciones que tenemos: vender. Lo hacemos
continuamente, aunque no siempre intercambiamos un valor económico en esa
acción. El sentido más profundo de la venta está en el agregado de valor al que acceden ambas partes por el intercambio
realizado.
¿Quiénes son los sujetos y el/los
objetos que constituyen y configuran la relación que llamamos venta? Por un
lado, las dos o más personas (físicas o jurídicas), de las cuales una ofrece/vende
algo mientras la otra busca/compra algo y, por otro, lo que una de ellas ofrece
(lo vendido) y lo que la otra busca (lo comprado). Lo vendido y lo comprado no
siempre coinciden ni se identifican en un objeto, y no sólo porque ambos no
sean idénticos, sino porque el que vende y el que compra lo hacen desde distintas
perspectivas sobre el mismo objeto.
Las mejores ventas se dan cuando hay
mayor coincidencia en las interpretaciones. Sin acceso a ese mundo de interpretaciones
en acción, aunque haya habido un intercambio de productos y/o servicios, no
hubo una venta por la que se pueda disfrutar de haberla realizado. Tanto para el
vendedor como para el comprador, sólo hay match y venta cuando el agregado de
valor que se produce por el intercambio realizado los satisface según la medida
que esperaban, de tal manera que más allá de la compra – venta tuvieron una experiencia humana enriquecedora. Cuando
los vendedores no tienen desarrolladas sus actitudes y aptitudes para producir
y ofrecer al cliente esa experiencia humana superadora, nadie se siente atraído
para comprar de esa manera.
Los malos vendedores son fáciles de
reconocer, basta recordar las múltiples malas experiencias que tuvimos al querer
hacer una compra y recibir como respuesta una pésima atención o, simplemente
una hermosa desatención. En esos casos nos atendieron personas que estaban
obligadas a hacer un trabajo, y lo hicieron sin convicción, sin pasión y sin
agregado de valor. No les interesó ni el cliente ni el producto, sino una
ganancia ocasional.
Cuanto más se sepa de c/u de los protagonistas
de la venta, habrá más y mejores posibilidades de hacer buenas ventas. Para saber
de ellos, podemos preguntarle y preguntarnos:
¿Para qué quieres ser vendedor? Como ya vimos, en la vida todos somos vendedores y, serlo
cada vez mejor requiere de un aprendizaje continuo, como todo en la vida. No
siempre somos conscientes de que el cliente, más nos compra por nosotros y la
atención que le dimos, que por nuestros productos/servicios. Nos vendemos a nosotros
mismos y a los productos que comercializamos, de tal manera que la venta de
productos/servicios siempre va aparejada a “la venta” de nosotros mismos.
¿Crees que la venta es lo tuyo? ¿Crees que luego de vender serás mejor?, ¿Serás más feliz por ello? Una forma de saber más de tus actitudes como vendedor es responderte a la pregunta: YO, ¿me compraría? Si la respuesta es sí, avancemos con el desarrollo de tus aptitudes para la venta, si es no, ¿cómo crees que los demás te comprarán lo que vendes? La desmotivación y la falta de convicción se harán notar más de lo que crees, y eso tiene como resultado la no venta.
¿Sabías, que vos sos el primer packaging del producto, el que protege al producto y el que lo hace atractivo antes de que lo vean al extraer los restantes envoltorios? ¿Sabías que sos la garantía del producto, más que la que da la empresa? De hecho, si alguien tiene que hacer un reclamo, te buscará primero a vos. El comercio electrónico y los modelos de negocios aplicados en los grandes centros comerciales han despersonalizado la venta, sin embargo el trasfondo de la misma sigue respondiendo a los parámetros arriba descriptos y, si de alguna manera no se respetan, las ventas caen. En la mayoría de los casos, los dueños y CEO´s para salvar las ventas acuden a la guerra de precios con la competencia, y/o al marketing (digital o analógico) para atraer clientes o, al cambio de productos para atender otros mercados, y no en la capacitación de sus vendedores para potenciar sus posibilidades más estructurales.
Lic. Adrián Cervera
Las mejores personas crean las
mejores empresas
En las empresas del mundo y en el mundo de las empresas, a menudo
se oculta una joya desconocida: la
posibilidad de encontrar una mejor empresa dentro de la propia organización.
Este juicio no solo se refiere a la optimización de procesos y/o
estructuras, sino principalmente a la potenciación del talento humano. En ese
contexto el coaching ontológico profesional emerge como una herramienta
poderosa para desenterrar esta realidad oculta, permitiendo a individuos y
equipos descubrir su máximo potencial emprendedor.
Desde mi experiencia puedo afirmar que a medida que se adentran en
el proceso de coaching, tanto empresas como individuos comienzan a descubrir las
capas ocultas de habilidades, pasiones y recursos que estaban latentes en su
ser y hacer. Se trata de una exploración profunda de su identidad y propósito,
que va más allá de las tareas diarias o los roles asignados. En este punto, la
idea de una mejor empresa dentro de la organización se expande para abarcar no
solo el rendimiento económico, sino también el crecimiento personal y el
impacto sostenible (económico, social y ambiental) en la comunidad.
Como sabemos, el viaje del coaching ontológico profesional (desplazamiento ontológico, al decir de
R. Echevarría) lleva a una transformación completa, donde la empresa y las
personas se fusionan en una entidad más consciente, ágil y conectada con su
entorno. Así se construye una cultura de innovación, aprendizaje continuo y
colaboración, donde cada individuo se siente inspirado y capacitado para
contribuir con su mejor versión. Así, la búsqueda de una mejor empresa dentro
de la propia se convierte en un viaje de autodescubrimiento y desarrollo
integral, en el que el éxito empresarial y personal se entrelazan de manera
inseparable.
Los Coaches somos nuestra propia empresa, y dentro nuestro no
habita solo una mejor empresa sino siempre un mejor coach, capaz de desafiar al
tejido empresarial y organizacional a ser creadores de una mejor humanidad.
Los contextos sociales, organizacionales y/o empresariales (como
los queramos ver e interpretar) están ávidos de nosotros, porque la joya
desconocida que son y los habita les exige: quiero
ser más, necesito desentrañar mi mejor versión, no puedo no ser mejor.
Adrián Cervera
1. Multiplica el valor del capital humano.
2. Fortalece los vínculos.
3. Enciende una fuerza clave: la solidaridad.
Cuando confiamos y colaboramos, la sinergia aparece y el crecimiento se vuelve colectivo (rizomático).
¿Cómo cultivamos esta “solidaridad sapiencial” en el día a día?
👉 Reuniones breves para compartir nuevas buenas prácticas.
👉 Acompañamiento entre pares ante desafíos, individuales y grupales.
👉 Reconocimiento a quienes comparten saberes.
Cuando el conocimiento se comparte, la empresa crece "con y en" cada uno de nosotros.