viernes, 13 de noviembre de 2020

Dime qué y cómo desechas y te diré quién eres 


Economía Circular => Responsabilidad extendida del productor 
=> Consumidor Responsable => Matriz de posconsumo

El reciclaje es clave, aunque sólo es parte de la solución del desafío que nos plantean los residuos, por tanto no podemos depender sólo de eso, además no están armados los sistemas de incentivos para que este material se reinserte en la economía. Como ya sabemos, los desechos no son basura sino elementos residuales que tienen un valor. De allí que es en regulaciones y en concientización en lo que tenemos que trabajar por el éxito en el cuidado de la Casa que nos es Común, por ejemplo podemos trabajar en leyes de envases o en lo que se denomina responsabilidad extendida del productor.


No obstante, si sólo tratamos de las matrices de producción y consumo, consideramos que es un reduccionismo dejar de lado el aporte propio de la matriz del posconsumo, más aún cuando no se la considera como tal. Todas debieran conformar una tríada sinérgica inseparable. Si bien por la ley de la responsabilidad extendida del productor, éste ha de contribuir a que el diseño y producción de sus productos contemplen la disminución de la generación de residuos, y que los residuos por ellos generados puedan ser recuperables y reciclables, hemos de tener en cuenta la instancia posterior, en la que sólo participa el consumidor sin la intervención del productor, aquel no siempre lo hace teniendo en cuenta su protagonismo y responsabilidad en la generación de un posconsumo residual recuperable. El consumidor ha de cambiar sus hábitos de consumo en función del posconsumo por él producido, a fin de completar lo que el productor se propuso: que los productos residuales sean recuperables y reciclables, y constituyan un gran porcentaje de la materia prima para la fabricación de nuevos productos.


Por ello, en la práctica de la economía circular se ha de favorecer que cada instancia: producción, consumo y posconsumo, aporte a su modo a la sostenibilidad, asegurando la rentabilidad económica, el ejercicio de la responsabilidad social y el impacto ambiental positivo y reparador, no sólo no negativo. En este propósito, asegurar la cantidad y la calidad de los residuos recuperados es muy importante para no acudir con ligereza a la extracción irracional de materia prima virgen no renovable. Desde esta perspectiva, la consideración de la matriz del posconsumo es clave para favorecer un cambio cultural que asegure una dinámica de producción, consumo y posconsumo sostenibles. Sostenemos que incluir a este último en la ecuación ambiental es estar proactivamente un paso más allá en el cuidado sustentable de los recursos naturales y del ambiente. Así, la solución al problema socio-ambiental existente será real y no un mero planteo teórico.


¿Cómo transmitir y aportar a la vida cotidiana este planteo de inclusión del posconsumo como parte de la solución? Es necesario facilitar la búsqueda y el encuentro de los beneficios que aportan, en este caso, los residuos sólidos urbanos. Todos hacemos lo que hacemos procurando un beneficio. Para ello es menester bajar a la práctica el concepto de Valorización de los Residuos.

A tal fin proponemos la siguiente definición de Valorización: conjunto de operaciones destinadas a optimizar las características de forma y/o materia de los residuos sólidos urbanos, mediante procesos de selección, reutilización, reciclado, compostado y todo aquel procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, en forma ambiental y sanitariamente adecuada, a excepción del relleno sanitario y la incineración sin recuperación de energía.


Una gestión integral de los residuos sin considerar la valorización de los mismos, como parte de la matriz del posconsumo, no es tal.



viernes, 10 de julio de 2020


TALLERES[1] PARA EL LOGRO DE OBJETIVOS

Ø  Sesiones individuales de Coaching para jóvenes que necesitan hacer discernimiento vocacional / elección de carrera
Ø  Sesiones grupales de Coaching para jóvenes que quieren lograr un objetivo común
Ø  Sesiones de Coaching para equipos de trabajo que quieren lograr alto rendimiento de trabajo / estudio
Ø  Charlas / Clases / Cursos con dinámicas de Talleres[2] sobre:
  • ¯  Liderazgo personal y grupal para el logro de objetivos
  • ¯  Haciendo tu propio FODA para potenciar tus logros
  • ¯  Comunicación grupal efectiva
  • ¯  El arte de hacer acuerdos efectivos y celebrar los logros
  • ¯  Gestión del tiempo
  • ¯  Aprendiendo a hacer reuniones cortas y efectivas
  • ¯  Qué son los Emprendimientos productivos sostenibles: personales y grupales
  • ¯  Cómo armar un emprendimiento sostenible cooperativo, es decir ambientalmente amigable,  socialmente responsable y económicamente rentable para todos los participantes
  • ¯  Competencias y habilidades de un Supervisor (jefe de área/sección de trabajo) para liderar un equipo de trabajo
  • ¯  Conociendo los ODS para practicar la Economía Circular

Ø  Talleres de conversación sobre temas de interés personal y/o grupal, en base a lecturas propuestas con antelación al encuentro taller
Ø  Talleres: Conociendo La Encíclica Laudato Sí del Papa Francisco, una guía efectiva para hacer de nuestra Casa Común el mundo mejor posible



AC – Asesorías y Capacitaciones – Adrián Cerveracerveradrian@gmail.com – cel 1124903852





[1] Los títulos y temas propuestos son indicativos y a modo de ejemplo para esta comunicación. Siempre trabajamos a partir de un tema que se corresponda con la respuesta a una necesidad sentida por la persona o grupo solicitante.
[2] Por más que hablemos de “charlas, clases, cursos”, usamos la dinámica de Talleres participativos en los que cada participante construye su respuesta al tema planteado.

viernes, 26 de junio de 2020


NUEVA NORMALIDAD, NUEVAS OPCIONES DE VIDA

Estábamos acostumbrados a “una vida normal” hasta que la pandemia del Covid-19 modificó los parámetros de lo cotidiano. Dado que algunos países ya están en fase de aperturas, y que en Argentina queremos recuperar cuanto antes algunas libertades resignadas, cada vez más se escucha la expresión: cómo es (cómo será) la vida en la nueva normalidad.
Por los ejemplos hasta ahora vistos, no son sólo palabras sino nuevas normas y propuestas de nuevas costumbres para asegurar la continuidad de la vida sin riesgos, aunque hasta ahora no me convencieron de que así será. Sin temor a equivocarme por mucho margen, sostengo que la normalidad en la que vivíamos era un estilo de vida de supervivencia, acostumbrados a un sistema de desigualdades y anti-naturalidades con estatus legal, plasmado en leyes y usos y costumbres, aplicables a todos por igual para que no sean rigurosas para nadie. Para peor, pareciera ser que muchos estaban convencidos de haber logrado el mejor destino existencial, su mejor mundo posible. Más verídico que esto es la respuesta de Inodoro Pereyra a la pregunta de su amigo Mendieta sobre cómo estaba: mal, pero acostumbrao.
Para saber si así estábamos realmente bien, basta hacer un poco de memoria y situarnos en cómo éramos y estábamos 100 días atrás y recordar situaciones y estados de vida, de salud, de trabajo, de profesión, de seguridad, no sólo personales sino también sociales y globales. ¿En qué consistía nuestra normalidad y conformidad? En ese análisis encontraremos los fundamentos para no hacer de la nueva normalidad más de lo mismo con el agregado de barbijos multicolores, sanitizantes y alejamiento social preventivo. Nuevas opciones de vida son necesarias, puesto que por sí misma, la experiencia de una situación traumática como esta pandemia no es garantía de mejoras personales y sociales. De hecho ha aumentado exponencialmente la cantidad de residuos patogénicos descartables que contaminan nuestro  ambiente.

La buena noticia es que en cada uno de los habitantes de nuestra Casa Común está la posibilidad de hacer nuevas las cosas para generar una normalidad sostenible, nueva y superadora, para que más personas accedan a mejores condiciones de vida, y como consecuencia el planeta también. Desde esta perspectiva sugiero líneas de acción:
   Necesitamos pensar, diseñar y decidir la nueva normalidad modificando las matrices de producción, consumo y posconsumo. Así aseguraremos la sustentabilidad de los recursos naturales y la sostenibilidad de la vida, seremos humanamente mejores y viviremos en un ambiente saludable.
 Como emprendedores, no podemos reducir la nueva normalidad a un cambio o adaptación de productos (vestidos por barbijos, alimentos por alcohol en gel), o a la aplicación de un nuevo formato al mismo modelo de negocio reemplazando la atención en un local por delivery y take away (te lo llevo y, búscalo y llévatelo).
   Así como el marketing mix responde a un modelo de gestión integral del negocio, para atender coordinadamente cuatro de sus elementos principales: producto, precio, distribución y comunicación; y, por su parte, el neuromarketing profundiza en el estudio del proceso de la toma de decisiones de los consumidores, o posibles consumidores, antes, durante y después de la compra, en la nueva normalidad ambas disciplinas han de aportarnos herramientas originales y creativas, para tomar decisiones con conciencia sistémica y criterios ecológicos.
    El crecimiento poblacional y el aumento de la demanda de todo tipo de productos, han llevado a la sobreexplotación de los recursos naturales y a poner a las industrias ante el desafío de buscar nuevos modelos de desarrollo sostenible. Los aportes de la economía circular nos permitirán abordar el conjunto: extracción, producción, consumo y posconsumo asegurando la sostenibilidad de nuestra vida y la de las generaciones futuras.
    Los plásticos y los residuos secos no deben ser pensados como basura, sino como bienes y recursos con valor económico. Su recolección, separación, valorización y reinserción en el circuito productivo promueven el desarrollo económico sostenible en el marco de la economía circular. La Economía de descarte, también llamada Economía lineal, es el modelo donde las materias primas se utilizan para fabricar productos que luego de ser usados se desechan, creando así una necesidad interminable de materias primas en la cadena productiva. En cambio, en una Economía Circular los materiales de los productos ya utilizados se recuperan y emplean en la fabricación de nuevos productos, lo que reduce la necesidad de usar únicamente materias primas vírgenes.
    Mediante nuestros emprendimientos podemos superar el tradicional esquema de “usar y tirar”, de la economía lineal, haciendo un cambio de paradigma hacia una economía circular enfocada en reproducir el mecanismo biológico de la naturaleza. Esto se basa en pensar y diseñar los productos ya sean para reutilizados, para obtener una materia prima secundaria, o para generar energía alternativa desplazando los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).

 No más de lo mismo implica hacer nuevas opciones de vida. Con creatividad, innovación y crecimiento como elementos centrales del nuevo modo de emprender, haremos que los entornos urbanos se conviertan en focos de actividad económica sostenible, posibilitando la recirculación de materiales duraderos.
 Respecto de los residuos domiciliarios, de los residuos industriales y de nuestros emprendimientos, asimilables a Residuos Sólidos Urbanos (RSU), hay tres acciones que todos podemos practicar: Reducir, Reutilizar y Reciclar (3R). 1. Reducir la generación de residuos. 2. Reutilizarlos, para ello separarlos en origen entre secos y húmedos (orgánicos-inorgánicos) y, 3. Reciclarlos destinándolos a esa industria. Además, gran parte de los residuos húmedos orgánicos de origen vegetal pueden destinarse a la producción de compost domiciliario, o a gran escala en viveros.
 Bastan estas buenas prácticas, en la escala productiva que cada uno tenga, para participar activamente en la economía circular, dar posibilidades de trabajo a muchas personas y cuidar el ambiente. No olvidamos que el Estado también deberá hacer lo suyo, por ejemplo decidirse a tomar políticas públicas para eliminar todos los basurales a cielo abierto y convertirlos en rellenos sanitarios, pero está en nosotros la decisión sobre qué cantidad de residuos llegará a esa disposición final.


El problema social y el problema ambiental son uno y el mismo problema socio-ambiental, que se resuelve atendiendo a ambas realidades, mientras que el problema económico se resuelve por añadidura. La inversión de ese orden nos trajo al alto nivel de contaminación existente con sus consecuentes crisis sociales.





Hagamos que sea normal vivir bien y 
que sean normales los emprendimientos
socialmente responsables, ambientalmente amigables 
y económicamente rentables

Mg Adrián Cervera | AyCAsesorías y Capacitaciones  
Coaching Organizacional | cerveradrian@gmail.com

martes, 21 de abril de 2020

VIRALIZAR EL LIDERAZGO, 
PARA QUE LO INCIERTO NO SEA LO ÚNICO CIERTO

Gestionar el cambio, confiar, adaptarse y anticiparse, acompañarnos, revisar creencias, abrir conversaciones positivas y propositivas, festejar logros, disfrutar creativamente, revitalizar mi marca personal y aparecer en la web, son algunas de las sugerencias que te propongo para motivar al líder que cada uno es. Ah, y no olvides, tu liderazgo es irremplazable, porque eres único y te necesitamos así, hazte viral y no temas contagiar tu potencial.

Debido a la pandemia del Covid-19, la situación existencial ha cambiado vertiginosamente, y nosotros no necesariamente podemos ni debemos cambiar al mismo ritmo porque cada uno es cada uno, y cada cual es cada cual. Vivimos un presente de muchos cambios externos que nos exigen cambios en nuestras interioridades, creencias, hábitos y costumbres para adaptarnos y anticiparnos en la búsqueda de una supervivencia lógica.
El minuto a minuto del Covid-19 es tan aleatorio e impredecible como invisible. Pareciera ser que  lo único cierto que tenemos por delante es lo incierto. Para este contexto de pandemia contamos con un texto desconocido, el del virus y su ataque a la humanidad, pues no tenemos aún la posibilidad real de controlarlo y aislarlo para que nosotros recuperemos la libertad de movimientos personales, familiares, sociales, laborales.
Sin embargo, podemos y debemos trabajar sobre nuestro sistema de defensas, ya sean físicas, emocionales y/o espirituales. Darle alegría a nuestro corazón es una de las clave para mantenerlas en un nivel que nos permita bajar las posibilidades de contagio y, si nos contagiamos, de enfrentar la enfermedad con mayores probabilidades de éxito. Es fácil decir “darle alegría a nuestro corazón”, pero ya sabemos que hacerlo no es tan fácil y, la alegría que produce la panza llena no alcanza. Antes de avanzar, hacemos presente aquí a todas las personas que no pueden lograr ni siquiera lo necesario para alimentarse cada día. Por eso, uno de los objetivos de este escrito es que, los que tenemos la posibilidad de comer todos los días para mantener la alegría más básica del corazón, activemos nuestra solidaridad para con algunas de ellas, lo cual nos reportará una alegría superior.

Hablamos del corazón como esa entidad a la cual le atribuimos ser la residencia de todas nuestras emociones, afectos y sentimientos, y el centro en el cual hacen eco las relaciones que somos capaces de generar. Ese corazón, para estar en paz y alegre requiere que trabajemos equilibradamente en cuatro dominios, uno individual y tres comunitarios: 1) personal, 2) familiar, 3) laboral y, 4) el resto del mundo en general. Este trabajar equilibradamente, no es ni más ni menos que liderar proactivamente sobre nosotros mismos y en esos cuatro ámbitos, inspirarnos nuevas conductas y generarnos cambios de adaptación y resiliencia. Esos cambios nos sacarán de nuestra zona de comfort, de la cual el Covid ya nos ha desalojado sin nuestra autorización, por lo cual les prestaremos particular atención.
Por estos días ya es común oír hablar de crisis, de que estamos atravesando una de las mayores de todos los tiempos, y que debemos tomarla como una oportunidad. Particularmente considero que ese lugar común ya no resulta efectivo para enfrentar los desafíos cotidianos en cualquiera de los cuatro dominios citados. Además, bien podrían dejar de darnos tantas y tamañas oportunidades y dejarnos vivir en paz.

En lugar de crisis prefiero hablar de cambios fuertes e imprevistos, vividos en soledad (por más que estemos acompañados) y violentos, que aunque no rompen totalmente el contexto habitual en que vivimos, hacen que las respuestas que teníamos, no funcionen para superarlos en paz. Las respuestas que teníamos son todas nuestras aptitudes y competencias, esas virtudes (fuerzas) físicas, emocionales, intelectuales y espirituales con las que contábamos hasta antes entrar en este tiempo de cambios, y con las cuales intentamos atravesarlo. Es lógico que así sea, pues se trata de una respuesta intuitiva antes que reflexiva. La crisis me refiere a derrota, si estamos en crisis es porque ya llegamos tarde a la gestión del cambio, pero si nos hacemos protagonistas suyo, aunque estemos en situaciones difíciles que reclaman discernimiento y exigen decisiones “urgentes”, ya estamos en la etapa de la solución, no de la derrota.

Para representar nuestra actual situación de cambios usaremos la imagen de un túnel, el cual no estaba en el horizonte de nuestro camino habitual, y al que de pronto entramos sin buscarlo ni quererlo, y en tanto nos llevan más adentro todo se vuelve cada vez más oscuro e incierto, y no vemos la salida. Hay una canción que dice: dos puntas tiene el camino, y en las dos alguien me aguarda…, y nos viene bien para aplicarla a nuestra imagen y vernos primeramente en la entrada del túnel con una caja llena de herramientas que lamentablemente, muchas de ellas no nos ayudarán para llegar a la salida, porque los desafíos han cambiado y se necesitan otras para transitarlo. La mayoría de esas herramientas que teníamos sólo sirven para volver a la entrada, lo cual es imposible, el cambio exterior ha sucedido. Ahora los invito a vernos en la salida del túnel. La invitación es a descubrir que el que está allí es uno distinto al que cada uno está siendo ahora, y es uno que se construye desde aquí y ahora, en y desde la situación actual, sin prisas y sin pausas.
Llegar vivos y sanos a la salida pasa por asumir proactivamente una situación de cambio personal, la cual también es incierta por ahora. Ese cambio interior nos convertirá en líderes de nosotros mismos, y nos hará capaces de ayudar sanamente a los demás, ya sea en la familia, en el trabajo y/o en el resto del mundo. Por ello afirmamos que para combatir la pandemia necesitamos viralizar el liderazgo de todos y cada uno en esos cuatro ámbitos, desde hoy y para siempre, porque los cambios exteriores seguirán existiendo.
Desde el punto de vista personal, este cambio tiene su propio camino lleno de  desafíos, en el que se adquieren muchos aprendizajes si se lo transita con cordura y coherencia. Josph Campbell, antropólogo, tiene bien estudiado y desarrollado este periplo en la metáfora conocida como “el Camino (Viaje) del Héroe”, no me detengo en ella aunque la tendré presente en todo lo que sigue. Para saber más de ese viaje, sugiero ver: https://www.youtube.com/watch?v=qVcVbnj8I_M

Veníamos transitando nuestra vida en situaciones cuyas demandas habituales encontraban las respuestas necesarias para avanzar, y llegamos a un punto de inflexión imprevisto, no buscado ni querido, con una causa violenta e invasiva, con nuevas demandas difíciles de identificar, y nos sorprendió tanto que al principio lo negamos, no lo creíamos tan dañino y, por todo lo que se desconocía, algunos afirmaron: tardará en llegar aquí, no nos hará tanto daño como allá, por las dudas tomemos te e infusiones calientes…
A pesar de esas negaciones, una vez que descubrimos que el virus corona ya está entre nosotros junto con sus inevitables afecciones, para protegernos empezamos a vivir pérdidas, aislamientos, limitaciones múltiples, y lo que cada uno sabe según dónde le aprieten los zapatos de su vida en cuarentena. Ese momento se identifica como el de la bronca, que se mezcla con la última etapa de la negación, y así llegamos luego a la situación del caos, del punto más bajo y oscuro del túnel. Nos oímos pero no nos vemos, y si nos vemos lo hacemos con muchas dificultades, y nos volvemos loquitos de stress por lo que pasó, y de angustia y ansiedad por lo que no sabemos que viene. Dentro de ese caos hay sólo dos opciones: nos calmamos y asumimos que somos los únicos que podemos gestionar nuestro propio cambio o, nos perdemos en el caos siendo espectadores del cambio que otros gestionan. Cada uno hace su opción, y no puede no hacerla. No hacerla también es una opción.

En la búsqueda de respuestas de adaptación y anticipación a los nuevos desafíos, a esta altura del aislamiento seguramente ya habremos identificado algunas respuestas de esa caja de viejas herramientas con la que entramos al túnel, y habremos probado y comprobado que hoy no nos sirven porque, tal vez, nos complican más las cosas. Además, sería bueno que no estemos todavía anclados en la negación, y/o la bronca del caos, como para seguir intentando nuevas soluciones con las antiguas herramientas. Como ya sabemos, según le atribuyen a Albert Einstein haber dicho, eso es de estúpidos (sic).

Si nuestra opción es la gestión del propio cambio, aquí van algunas herramientas con la intención de ayudarnos:
¯  Gestionar el propio cambio en orden a transformarnos en aquel que nos espera en la salida del túnel. Es clave usar todas nuestras capacidades para tomar hoy mismo la decisión de  aceptar las pérdidas ya sufridas, y dejarlas allí mismo donde quedaron, en el antes, a fin de asumir y construir el camino de salida generando respuestas adaptativas y anticipatorias para las nuevas demandas, teniendo presente siempre las cuatro dimensiones principales de nuestro amplio contexto personal, familiar, laboral y mundial. Los navegantes sueles decir: no puedo domar el viento, pero sí puedo orientar las velas. Gestionar el cambio es justamente eso, hazte cargo de ti mismo, proyéctate en quién quieres ser y constrúyete.
¯  Confiar y acompañarnos. Los líderes de cada ámbito social más amplio, adaptándose al día a día, tomaron como pudieron algunas medidas, con aciertos y desaciertos, y con dispar aceptación social. Nuestro modo de acompañar la cuestión social es cumplir con el #QUÉDATE EN CASA y Practicar todas las indicaciones para prevenir el contagio.
En el ámbito personal y familiar en contexto de cuarentena hemos de acompañar proactiva y conscientemente a los que comparten nuestro espacio más íntimo (casa/dpto./habitación), a los que sabemos que están aislados sin compañía alguna, a los demás familiares y, a los más desprotegidos sobre todo. Para ello, las llamadas por teléfono y demás formas virtuales de encontrarnos son importantísimas y, por ahora casi únicas. Una buena práctica es agendar día por día a quiénes hemos de llamar y sorprender ese día, y llamarlos.
Nuestra red de contactos se ampliará porque aquellos con los que no teníamos tanta vinculación personal, ahora también los tendremos presentes de manera virtual. Seguramente ya nos pasó, que unos cuantos de aquellos con los que no nos veíamos frecuentemente, ahora aparecen en la pantalla de las reuniones de trabajo, de amigos y de familia. Necesitamos mantener una frecuencia media de comunicación con todos y, mientras vamos de camino es hora de capitalizar esta experiencia de acompañamiento, identificar en ella las posibilidades que se abrieron, purificar nuestros vínculos y potenciarlos.
¯  Emprender el cambio de creencias, patrones de pensamiento, hábitos y costumbres que no nos ayudan. Es momento de revisar eso que llamamos “mis principios y valores”, no sea que nos hayan entrampado viciosamente en el pasado, en vez de impulsarnos sanamente al futuro.
Tal vez no podamos tomar solos este toro por sus astas, en ese caso es bueno recurrir a ese amigo/a que cada uno tiene para hablar de estas cosas, esa persona con quien confrontar más objetivamente, y buscar con él/ella nuevos puntos de vistas, y experiencias de aptitudes y actitudes que ya probaron exitosamente. Estas charlas generan esperanza y producen “mágicamente” una rápida huida de fantasmas que martillan nuestra conciencia para impedir el cambio. Si esa persona confidente, profesional o no, no está en condiciones de recibir positivamente nuestro diálogo, mejor posponerlo y/o buscar otra.
Sugerencia: agendar ahora mismo día y hora para una charla con él/ella. El aislamiento no tiene por qué ser sinónimo de ensimismamiento y omnipotencia. En este momento no hay margen para confundir al enemigo y perder valiosas energías librando batallas inútiles, lo que importa es conservar y aumentar nuestras defensas, ya sean físicas, anímicas y/o espirituales.
¯  Abrir conversaciones para el cambio. Libramos una batalla con dos frentes dinámicos, por un lado el de la reducción del stress que produce la amenaza y, por otro, el del aumento de la confianza y el bienestar. En ambos frentes, la mejor manera de combatir es generando conversaciones que abran posibilidades.
¿Qué es abrir posibilidades? En el Coaching hablamos de “pedir una conversa” para referirnos a esa acción que empieza por identificar un quiebre personal, sigue por asumir la necesidad de buscar ayuda, y finalmente acudir a un Coach para salvar la grieta. Mediante el diálogo y demás técnicas de aprendizaje y descubrimiento del propio potencial que propone el Coach, su cliente encontrará el nuevo punto de vista del observador que le permitirá accionar las decisiones tomadas para dar el salto  superador.
Más allá de este ámbito privado que se da entre el Coach y el Coachee, las conversaciones que abren posibilidades son una buena práctica que podemos emplear en nuestras relaciones desde el aislamiento, y consisten en empezar diálogos, frases y exposiciones, con una declaración de poder: “podemos…”, “quiero…”, “decido…”, y evitar retrucar/nos con el famoso “no se puede” que cierra toda posibilidad de cambio y creación de algo nuevo. Es cierto que no podemos todo, no obstante de lo que se trata es de poder lo que podemos, querer que se pueda, creer que podemos y poderlo en la práctica.
Esto es abrir posibilidades de crear nuevas realidades a partir del diálogo. Son conversaciones para encontrar nuevas respuestas de adaptación y anticipación a las nuevas demandas. Para esas conversaciones conviene evitar posiciones extremas, y moverse más en el ámbito de la mediación y la negociación. Win to win (ganar – ganar) es la clave para ganar la salida juntos. No saldremos solos. Tenemos que salir todos. Si a la salida llegamos solos es porque hicimos todo mal. Si dimos un paso hacia adelante, fijémonos si los demás también lo dieron, no esperemos llegar a la salida para preguntar dónde están los demás. Si nos estamos quedando atrás, avisemos.
¯  Festejar los logros = Construir sobre rocas. Los logros en nuestra baja de los niveles de stress y ansiedad, y en el aumento del bienestar personal hasta aquí alcanzados, gracias a la gestión del cambio que venimos haciendo, merecen ser realmente festejados, aunque sea a la distancia y virtualmente y sin romper el aislamiento social preventivo y obligatorio. Compartir cómo lo logramos y festejarlos sencillamente en familia, con amigos y con compañeros de trabajo, es parte de acompañarnos efectiva y afectivamente.
Un modo de hacerlo es, por ejemplo, empezar cada reunión virtual compartiendo cada uno una buena noticia, o un par de cosas buenas que nos sucedieron desde la última vez que nos vimos/hablamos. Ha llegado el momento de que este hábito sea permanente para construir desde lo bueno que hay, no desde lo mucho que nos falta, ni desde la arena movediza de lo malo que nos pasa.
¯  Distenderse, reír y disfrutar haciendo cosas nuevas. Al festejo ha de sumarse la ayuda concreta con las tareas domésticas entre todos, compartir actividades que hasta ahora no habíamos hecho juntos siendo lo más solidarios y creativos posible, hacer cosas simples y nuevas nos genera nuevos vínculos personales, físicos, afectivos e intelectuales. A las nuevas sinapsis neuronales le siguen nuevos lazos emocionales y afectivos, los cuáles reclaman adecuados gestos corporales de comunicación. Un buen abrazo les hace bien a todos. Nos estamos conociendo más y mejor.
¯  Revitalizar mi marca personal = Conectar talentos, pasiones y valores para comunicarlos. El rebranding (cambiar de marca) es una de las decisiones más complicadas que puede tener una empresa, es muy costoso y no siempre sale bien. Hoy es necesario renovar tu marca, refrescar tu imagen, adaptarte a los nuevos tiempos y a la evolución incierta del negocio o de la situación personal y familiar, en definitiva, se trata de cambiar lo que no funciona, o lo que funciona bien pero podría funcionar muy bien.
El Covid-19 se cobró la vida de muchas marcas (empresas y emprendimientos), lo que no podemos permitir es que se cobre la vida de los emprendedores y empresarios que tendrán que empezar de nuevo. Más allá de las adversidades que nos desafían y arrancan de nuestras zonas de comfort, no desanimarse y focalizarse positivamente en quién uno quiere ser y aprender a cómo aprovechar quién eres, y cómo comunicar ese sello personal que te distingue, tu marca = aquello por lo cual te conocen y compran. Este es un buen momento para reconectar fuerzas interiores y revitalizar “esa marca propia” para reposicionarnos en la sociedad, pero ya no igual que antes de entrar en el túnel, sino con una nueva conciencia social, económica y ambiental. El mundo y la sociedad nos necesitan distintos, no podemos seguir siendo los mismos.
¯  Aparecer, ser y estar como hoy se puede. Éramos reticentes al e-commerce (comercio electrónico) y “otras yerbas” de internet, o a lo sumo fuimos pasivos frente a esa realidad. El aislamiento puso en evidencia si podremos o no sobrevivir en el mundo digital que llegó, que ya está desde mucho tiempo entre nosotros y que no supimos asumir ni incluirnos en él.
¿Qué tienes para vender por internet?, ¿Quién te necesita y te busca en la web?, ¿Qué de atractivo tuyo hay en las redes para que “te compren”?
Obviamente que nada virtual reemplazará la exquisita calidad del encuentro personal (basta ver la triste realidad de la oferta de sexo virtual, que penosamente desde algunos estamentos del gobierno intentan poner de moda en estos días para ver si se calman algunas fieras onanistas), pero muchas cosas que ya empezaron a manejarse virtualmente continuarán así cuando de nuevo ganemos la calle, ya no habrá vuelta atrás ni excusas para no hacerlo, simplemente porque se ha probado que funciona, y muy bien. Por tanto, aprovechar lo más posible el tiempo para aprender a aparecer y ser visibles de esta “nueva” forma, sin olvidar que las cosas simples siguen siendo buenas noticias, y que cada gesto solidario, real o virtual, es en sí mismo una gran noticia.





Adrián Cervera